Sanidad para el corazón herido

 

– Que sane tu corazón herido y aprender hoy a amar más a Dios

Me parece que muchos hemos estado en el lado del amor rechazado, o no correspondido. Y sabemos lo que duele ese específico «no». El corazón duele en gran manera y hasta comenzamos a evaluar qué nos falta y a cuestionar: «¿Dios mío por qué no?».

«Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad;

Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia,

Por la verdad de tu salvación, escúchame». (Salmos 69:13)

Analicemos está porción bíblica. El salmista expresa que la voluntad de Dios es buena, que Él es misericordioso y que Su salvación es verdadera. Dirigiendo estas tres verdades a tu vida, ¿no crees que Dios sabe lo que hace?

Es cierto que somos seres emocionales y, en mi opinión, las emociones son fuertes enemigas cuando se desvían. El hecho de que duela, no significa que Dios te traicionó, que no sabe lo que hace o que te quiere hacer sufrir; más bien, Él sabe cómo guardarte para que tu alma no se pierda. «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis». (Jeremías 29:11) Y este fin para nosotros es la vida eterna junto a Él.

Ahora, yo vengo hablarte de un amor que no rechaza, un amor puro, un amor eterno y que muchas veces rechazamos. Este amor sana heridas, este amor llena, este amor está disponible siempre, este amor no traiciona, este amor no cambia. Es un amor apasionado, es un amor grande. Tan grande que lo que más necesitas, te lo regaló con brazos extendidos en la Cruz, eso es salvación para vida eterna en un lugar donde no hay ni dolor ni llanto. Te toca a ti no rechazarlo.

Ahora te pregunto lo mismo que preguntó Pablo:

«¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.
(Romanos 8:35-39)

Pide al Señor que tu fe en Su sacrificio perfecto aumente y que sane todas tus heridas.»El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas». (Salmos 147:3) Que dirija tu vida porque Él tiene la sabiduría para hacerlo y porque Él es tu Dios. «Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he elevado mi alma». (Salmos 143:8) El Señor te ama y anhela tener una relación contigo, acéptalo hoy, Cristo ya pagó nuestra reconciliación con el Padre, disfruta de Su amor.

Dios te bendiga, te sane y te restaure.

-Tu hermana y tu amiga, Lycel💕.

Cápsula #6 de #JovenQueTeFalta  –> Compártelo, es para todos ;)*

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario